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Historia Liceo Bicentenario
RESUMEN HISTORIA LICEO ISIDORA RAMOS

El fomento de la educación Chilena ha sido preocupación constante de la mayoría de nuestros mandatarios.

Es así como en 1879 aparece la ley de Instrucción secundaria y superior , la cual se promulgó bajo el gobierno de don Aníbal Pinto Garmendia.

En su primer artículo señalaba que debía crearse en cada ciudad capital provincial un Liceo.

Dentro de las políticas educacionales de los distintos gobiernos y a petición de la comunidad de Lebu, que debía enviar a sus hijos a estudiar a otras localidades con el consabido gasto que ello significaba , sobre todo en una provincia que se destacó por su pobreza y abandono , se creará en Lebu el ansiado Liceo.

Lebu fue fundado el 8 de octubre de 1852 , recibiendo el título de ciudad el 10 de enero de 1874 , gracias a su mayoría de edad , el desarrollo alcanzado por la industria carbonífera ,el progreso urbano y comercial.

..”En el año 1879 El Intendente Señor Pérez de Arce y el Secretario abogado Eudoxio Gonzáles , Ambos antiguos educadores , valorizando la trascendental importancia que tenía la creación del Liceo en una provincia recién organizada , iniciaron de inmediato las gestiones necesarias para que el consejo Superior de Instrucción recabase del supremo Gobierno su creación..” (Dato del Señor Alejandro Pizarro Soto)

Así el Liceo de Arauco en Lebu se creará por decreto del 12 de abril de 1881.

Fue su primer rector el abogado señor Eudoxio Gonzáles Quien debió superar algunas dificultades antes que el Liceo abriera sus puertas el 25 de mayo de 1881, como fue la falta de profesores , material de estudio , pizarras , bancos y sillas . Pero los esfuerzos por conseguir la mínima implementación tenía su justificación , el atraso significaría esperar un año más para la entrada en funciones del Liceo.

“…Yo me incorporé al primer año de Humanidades en marzo de 1883.El Liceo estaba pobremente instalado. Sus salas de clases no tenían escritorios , sino unos míseros bancos pegados a la pared en los cuales nos sentábamos los alumnos con los libros en las rodillas , sin ninguna comodidad para tomar apuntes.

Los profesores eran médicos o abogados , caballeros que gozaban de prestigio entre sus relaciones , pero que , por regla general, no habían profundizado la materia que enseñaban.

La clase de aritmética era desempeñada por don Justo Pastor Salamanca ,un abogado distinguido, muy parsimonioso de gestos y palabras y muy atildado en el vestir.

Los alumnos lo respetaban porque era seco en el trato y generoso en los castigos, aunque siempre justo.
Don Eudoxio Gonzáles era el rector y el profesor de Gramática castellana. Su clase era modelo de orden.
Los alumnos le temíamos, por las largas lecciones que nos daba de gramática de Bello. El aprendizaje se hacía de memoria, sin ejercicio escritos, dictados, ni composiciones. Tampoco hacíamos análisis .Les cobre tanto odio a estas clases como el que antes les tenía a las matemáticas.

El doctor Don Leopoldo Gutiérrez, chiquito, delgado y colorín era nuestro catedrático de Historia. No exigía de memoria las lecciones y aún alababa a los alumnos que se apartaban del texto y empleaban expresiones propias :Ese si que no admitía locuciones vulgares ni familiares. Cuando alguno nos relataba un acontecimiento histórico con frases incultas y palabras demasiado vulgares , les decía” siéntese , no quiero cuentos de viejas”. Nos gustaba bastantes sus clases sobre todo cuando, después de terminar una materia o un capítulo, el hacía consideraciones generales y relacionaba los sucesos estudiados con algunos de otras épocas y países y nos daba detalles biográficos o nos contaba anécdotas de los personajes más importantes.

En 1884 reemplazó al señor González, como rector y profesor, don Félix Vargas Villalón. Fue un cambio feliz. El nuevo rector era un antiguo y competente profesor de Gramática en el liceo de San Felipe.

Las clases de este ramo se hicieron interesantes y los alumnos le celebraron afición a la gramática. Tenía el señor Vargas una manera de enseñar y de explicar las materias que no había alumno que no le comprendiera. Hubo con él , ejercicios escritos y análisis gramatical y lógico.

Las bases fundamentales de mis conocimientos en este estudio , que fue después el de mis preferencias, se las debo a este distinguido profesor.

Don José Carlos Quiroga, Secretario de la Intendencia, fue nuestro profesor de Francés. En realidad el señor Quiroga por su carácter alegre , sus salidas ingeniosas y sus respuestas listas a las preguntas inoportunas , era un espíritu francés afable con los alumnos aplicados , se manifestaba burlón e irónico con los flojos. No los castigaba sino con algunas frases divertidas que nos hacían reír por su finura y picardía. Algunos decían que habrían preferido el encierro al chiste que les ridiculizaba su flojera…”

(Espejo del pasado – Samuel Lillo)